Hablando de Elecciones

Ante la proximidad de las elecciones es necesario preguntarnos si realmente ejercemos nuestra soberanía a través del Congreso de la Unión los otros Poderes de la Unión. Nos centraremos en el presente en el congreso de la unión ya que, desde nuestro punto de vista es, o debería ser, la sede por antonomasia de la soberanía nacional al estar integrado por representantes directos de la ciudadanía y las entidades federativas.

Hablemos del capítulo primero del título segundo de nuestra ley fundamental intitulado “De la Soberanía Nacional y la Forma de Gobierno”. El solo titulo basta para capturar la atención del lector más indiferente; pero cuando entra uno en materia y profundiza en la lectura de los citados artículos las conclusiones a las que se llega son sumamente interesantes.

El artículo treinta y nueve constitucional que todos conocemos dice a la letra:

Artículo 39.- La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.

Es inevitable procesar la información contenida en el precepto legal y compararla con la realidad que vivimos en nuestro país y comenzamos a preguntarnos el por qué de la no aplicación de este, excelentemente redactado, mandato constitucional, al parecer imposible de ejecutar por nuestra nación.

Al continuar leyendo encontramos el artículo 40 que manda:

Artículo 40.- Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, federal, compuesta de Estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior; pero unidos en una federación establecida según los principios de esta ley fundamental.

Aquí nos asaltan dudas sobre si realmente fue voluntad del pueblo mexicano constituirse dentro de los lineamientos políticos que dicta el precepto, o si por el contrario se debió únicamente a la voluntad de los caudillos que ganaron sus respectivas revoluciones y optaron por el modelo constitucional de mayor auge en la época que era el norteamericano, y por supuesto ya esta más que detallado por los doctrinarios el error de redacción del constituyente al usar la palabra “soberanos” para referirse a los estados que componen la federación.

Al llegar al artículo 41, en el primer párrafo leemos lo siguiente:

Artículo 41.- El pueblo ejerce su soberanía por medio de los Poderes de la Unión, en los casos de la competencia de éstos, y por los de los Estados, en lo que toca a sus regímenes interiores, en los términos respectivamente establecidos por la presente Constitución Federal y las particulares de los Estados, las que en ningún caso podrán contravenir las estipulaciones del Pacto Federal.

En este punto es sin duda cuando percibimos en su real dimensión la problemática política del pueblo mexicano. Como puede ejercer la soberanía que le reconoce, que no otorga, la constitución, si ésta la tiene que ejercer a través de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial que son tan lejanos a él; si sabemos que no existe ningún vínculo real ni mecanismo de control alguno entre esos poderes y el pueblo mexicano.

Resaltemos la importancia de los “Representantes Populares”

1o. Según el artículo 41 constitucional el pueblo ejerce su soberanía por medio de los poderes de la unión. De acuerdo al artículo 49 del mismo ordenamiento, estos poderes son el ejecutivo, el legislativo y el judicial.

2o. Desde nuestro punto de vista las leyes son los preceptos que permiten no solo la convivencia social pacífica, sino el progreso económico, político y social del Estado; por lo tanto consideramos que el poder idóneo para el ejercicio de la soberanía popular es el legislativo ya que desde ahí se deben marcar los lineamientos que controlen y limiten a los tres poderes incluyendo el mismo legislativo. Por lo tanto el trabajo sería en relación al poder legislativo.

3o. La Constitución Política de los estados Unidos Mexicanos llama a los diputados integrantes del poder legislativo “Representantes de la Nación”; a los senadores no les da esa definición pero en base a lo que se desprende de los textos constitucionales que fundamentan la elección de los miembros de la cámara alta y a los que al respecto manda el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, podemos afirmar que los senadores también son representantes populares por mandato constitucional.

Está claro, y las diferentes encuestas así lo confirman, que la mayoría de los ciudadanos mexicanos no somos fielmente representados en el congreso de la unión. Esto se debe principalmente a que el actual sistema político electoral y el marco jurídico vigente limita la participación de ciudadano a la emisión de su voto en las elecciones, federales en este caso pero la conclusión también es aplicable al ámbito estatal.

El actual sistema político mexicano; protegido por la legislación vigente, impide el cabal cumplimiento del artículo 39 constitucional y con ello ha convertido al pueblo mexicano en rehén de una clase política corrupta y déspota que ha llevado a la nación a un rezago económico, político y social que no se podía concebir hace apenas cuarenta años en nuestro país.

Es necesario implementar la reelección inmediata de diputados federales para que estos dejen de ser vasallos de las cúpulas partidistas y se dediquen a representar los intereses de su distrito electoral y a rendirle cuentas a fin de lograr su permanencia en la cámara. Esto traerá como consecuencia el surgimiento de una nueva clase política legislativa que será de beneficio para el desarrollo social, político y económico de México.

También es imprescindible implementar mecanismos de democracia participativa a nivel federal como la consulta popular, la iniciativa popular, el referéndum y la revocación de mandato.

Suprimir de una vez por todas el inconstitucional financiamiento público a los partidos políticos violatorio del artículo 31 fracción IV de nuestra ley fundamental, porque que grave es señores, que aquellos que son encargados de proporcionarnos el orden jurídico nacional, se amparen en el peligro que representa la invasión de recursos de procedencia ilícita para conservar sus prerrogativas millonarias en perjuicio del pueblo mexicano. Y digo que grave porque no encuentro excusa para que los partidos no se autofinancien económicamente, ´con una adecuada fiscalización se evitará el ingreso de dinero sucio a las campañas políticas pero claro, tendrían que ponerse a trabajar y convencer a la gente, al pueblo y a sus militantes que se quiten el dinero de la bolsa para dárselos y por supuesto saben que con la pésima imagen que la nación tiene de ellos la bancarrota sería el destino de la mayoría de los partidos creados como empresas familiares y no como espacios para corrientes políticas existentes en el país, para beneplácito de la ciudadanía contribuyente que los mantiene y terror de sus dueños privilegiados por el estado mexicano.

¿Hasta cuando?

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